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Un Estudio Bíblico Sobre SAN JUAN - Spanish

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“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” —Juan 20:30-31

Juan, el escritor de este evangelio, se refirió a sí mismo como “aquel discípulo a quien Jesús amaba”. Posiblemente Jesús no amaba más a Juan que a sus otros discípulos, pero por su carácter más sensible, quizás sintió más ese amor. Juan apreció hondamente ese amor y estuvo consciente de la misión de Cristo y Su propósito en este mundo.

Muchos años después de la escritura de los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, se propagaron algunas doctrinas falsas. Según éstas, Jesús sólo era humano. Juan entonces escribió este libro para mostrar que Jesús era Dios hecho carne. Así, de los cientos de milagros de Jesús, Juan cuidadosamente escogió registrar los que daban prueba de que Cristo era QUIEN decía ser. A estos milagros los llamó “señales”.

Juan también probó la razón del odio de los dirigentes religiosos de ese tiempo a Jesús y de su entrega a la crucifixión: ¡Jesús se igualaba a Dios! Juan muestra que Jesús planeaba ser el “Cordero de Dios” que quita el pecado del mundo. Jesús se dio a sí mismo como el sacrificio perfecto requerido por Dios para expiar los pecados del mundo.

El propósito de Juan fue que los lectores de su Evangelio (“las buenas nuevas”) creyeran en Jesús y recibieran la vida eterna.

Oro para que este estudio de las Buenas Nuevas Según San Juan le guíe a usted a creer en Jesús y a recibirlo en su vida como su Salvador y Señor. Jesús es la Vida y El le ofrece vivir con usted por toda la eternidad. Hoy mismo dígale que renuncia a su vida antigua y lo recibe a El. Déle gracias por la vida nueva que le da. Disfrute de un compañerismo diario con El. Viva todos los días agradándole. Hable a otros de este Cristo maravilloso. ¡A ellos también los ama! —V.R. Benson

Copyright 1990 por V.R. Benson

El texto bíblico de este folleto corresponde a la Versión Reina Valera Revisada 1960, cuyos derechos son propiedad de las Sociedades Bíblicas Unidas y ha sido usado con el permiso correspondiente.


COMO ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS

1. Ore pidiendo a Dios Su ayuda. Usted ne­cesita la ayuda de Dios para entender lo que estudia en la Biblia. Haga del Salmo 119:18 su oración: “Abre mis ojos, y miraré las mara­villas de tu ley.”

2. Lea los pasajes de la Escritura cuidado­samente en un lugar de quietud. Subraye las palabras que más le impresionan. Recuerde que Dios le habla por medio de Su Palabra.

3. Dé las respuestas a las preguntas de los pasajes de la Biblia.

4. Revise sus respuestas con las que están en la contratapa.

5. Memorice los versículos asignados. Lea cada versículo para memorizar con su referencia en voz alta varias veces hasta que lo pueda decir sin mirar. Quizás quiera escribir los versículos y referencias en una tarjeta, para que lo pueda llevar consigo. Cada día dígalo en alta voz para que lo pueda recordar fácilmente. Repítalo a algún amigo para que pueda corregir las faltas. O escriba el versículo sin mirar y compárelo con el versículo para asegurar que cada palabra esté bien. Aun cuando usted sepa bien el versículo repáselo una vez por semana por 7 semanas, y de allí en adelante una vez al mes. Al guardar este “buen tesoro” en su corazón, su modo de hablar y sus acciones serán distintas. Escoja también otros versículos para memorizar.

6. Medite sobre la Palabra de Dios que ha leído, estudiado y memorizado. Dios tiene una promesa especial para los que meditan en Su Palabra día y noche:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; por. que entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. —Josué 1:8

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado jun­to a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.—Salmo 1:2, 3

7. Ponga en práctica lo que Dios dice. Santiago 1:22 nos dice, “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Dios comparó al hombre que oye Sus palabras pero no las obedece, al hombre necio que edificó su casa en la arena. Cuando la lluvia e inundaciones vinieron, la casa en la arena fue destruida. Pero el hombre, mujer, o niño que oye las palabras de Jesús y las obedece es como el hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca. Cuando vinieron los vientos, lluvias e inundaciones, su casa quedó firme porque estaba edificada sobre la roca. Sólo cuando hacemos lo que Dios nos dice podemos crecer espiritualmente y llegar a conocer a Dios en mejor forma. Escriba en un papel cuáles son sus planes, y llévelos a cabo. Dios estará con usted y El le ayudará.

8. Comparta la Palabra de Dios con otras personas. Igualmente comparta lo que ha aprendido con los de su familia. Deuteronomio 6:7 dice: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.”


HISTORIA 1. GRAN PRESENTACION A JESUCRISTO

Juan 1:1-18

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este era en el principio con Dios. 3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

6Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 131os cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Algo para hacer

A. Escriba la respuesta a cada pregunta. Si no puede contestar cada pregunta, lea la historia Bíblica nuevamente.

1. ¿Quién era ‘el Verbo”? __________________ (versículo 1)

2. ¿Dónde estaba “el Verbo”? ______________________ (1)

3. ¿Qué estaba en “el Verbo”? ______________________ (4)

4. ¿Dónde resplandece la luz? en ____________________ (5)

5. ¿Quién fue enviado por Dios para dar testimonio de la luz? Un hombre llamado ____________________________ (6)

(Este fue Juan el Bautista, no Juan el autor de este evangelio.)

6. ¿Quién no recibió a Jesús? _____________________ (11)

(Como una nación, Israel—la gente escogida de Dios—no aceptó a Cristo.)

7. ¿Qué poder es dada a los que aceptan a Jesús? Potestad de ser hechos __________ __________ __________ (12)

8. Los que son engendrados de Dios, “no son engendrados de ________________, ni de voluntad de ________________ ni devoluntad de __________,sinode “(13)

(Cuando una persona llega a ser hijo de Dios, es un milagro que Dios mismo hace. No sucede por ser hijos de padres Cristianos; no sucede por la sencilla razón de querer que suceda; y no sucede porque otra per­sona quiere que usted sea nacido de nuevo. El nacer de nuevo es la obra de Dios.)

9. ¿Qué fue hecho “el Verbo”? _____________________ (14)

10. ¿Dónde habitó o vivió “el Verbo”? ___________________(14)

11. ¿Qué dos cosas recibimos cuando tenemos a Cristo? “Porque de su ___________ tomamos todos, y

sobre ___________________________“(una bendición tras otra) (16).

12. Porque nadie ha visto a Dios, ¿quién tuvo que venir a mostrarnos quién era Dios? el unigénito (18)

(Porque Jesús es Dios, El podía estar sobre la tierra al mismo tiempo que El estaba con Su Padre, donde El había estado desde la eternidad. Compare el versículo 18 con el versículo 1.) 

B. Escriba este versículo y memorícelo: Juan 1:12

Jesús es Dios—el vino en forma humana Antes que podamos recibir al Señor Jesucristo y creer en Su nombre, debemos saber quién es El. El verso 18 dice que Jesús vino a darnos a conocer a Dios, puesto que nadie ha podido estar cerca de Dios para verlo tal como El es. La gloria de Dios es muy resplandeciente. Dios es totalmente Santo. 

El hombre por ser pecaminoso, vive espiritualmente en tinieblas. El mundo es tenebroso por ignorar a Dios y vivir sin El. Pero vemos en el versículo 5, que las tinieblas no prevalecieron contra la luz.

La Biblia dice, “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). Jesús, como Dios, fue llamado la “luz verdadera” (Juan 1:9). Por medio de La Luz Verdadera el hombre se ve a sí mismo tal como es, un pecador. Y por medio de La Luz Verdadera el puede ver cómo Dios en realidad es. Pueden también ver cómo el hombre realmente debe ser.

¡Es maravilloso que en nuestro mundo tenebroso la Luz Verdadera (Jesús) alumbre para mostrarnos a Dios! Como una niñita dijo, “Jesús es la mejor fotografía que se ha tomado de Dios!”—Alguien a quien el hombre pudiera ver, oír, y tocar. 

Jesús vivió entre hombres. La palabra “habitó” en el versículo 14 literalmente quiere decir “tabernaculizar.” Jesús tabernaculizo (habitó) entre nosotros. El tabernáculo en el Antiguo Testamento era un templo hecho de carpa, diseñado por Dios cuando la gente de Israel tenía que mudarse de lugar a lugar en los primeros días de su historia. El tabernáculo—y más tarde el templo de Jerusalén—era el lugar donde Jehová Dios habitaba entre Su pueblo escogido. Más tarde, cuando Israel pecó, la gloria de la presencia de Dios se fue del templo. Pero ahora en la persona de Jesucristo, Dios ha vuelto a ¡“tabernaculizar” entre Su propio pueblo! ¿No es una lástima que muchos no lo reconocen? Pero todos aquellos que verdaderamente creyeron en Dios vieron la gloria de Dios en Jesús (versículo 14), cuando El vino.

Jesús es la Palabra de Dios

La Biblia dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Otro nombre para Jesús es la “Palabra de Dios.” (Compare el versículo 1 con el versículo 14.) La Biblia es la Palabra escrita de Dios, y Jesús es la Palabra Viviente de Dios, porque Dios se ha revelado a si mismo por medio de Jesucristo.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Hebreos 1:1, 2a).

Jesús es la vida de Dios

¿Ha usted alguna vez encontrado extraño que al recibir a Cristo en nuestros corazones llegamos a ser hijos de Dios? Esto es porque, “en él estaba la vida” (versículo 4).

Primeramente vemos a Jesús haciendo toda cosa viviente (versículos 3 y 10). “Todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:16b, 17). Jesús, como Dios, es la fuente de toda la vida. El también es el sostenedor de toda vida. “Pues él es quien da a todos vida y aliento. . . Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:25b, 28a).

Tal como el hombre llegó a ser un alma viviente, cuando Dios sopló el soplo de vida dentro del ser físico del hombre en la creación, así también a Jesús le fue dado poder sobre toda carne, para dar vida (espiritual) eterna a todos los que a El vienen (Juan 17:2). “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12).

¿Ha recibido usted nueva vida—vida espiritual—recibiendo a Jesús y depositando toda su confianza en Su nombre? Si lo ha hecho, usted es un hijo de Dios, nacido de Dios, y posee Su vida eterna. Mientras camina en Su luz y experimenta en una forma más amplia Su vida en la suya, usted gozará una bendi­ción tras otra. Si no lo ha recibido, ¿por qué no le pide ahora mismo entrar en su vida y darle la vida nueva—Su vida eterna?

Sin duda usted ha abierto su puerta antes, cuando alguien ha estado afuera golpeando. Jesús está a su lado ahora mismo, golpeando sobre la puerta de su corazón. El promete, “si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él” (Apocalipsis 3:20).


HISTORIA 2. JUAN EL BAUTISTA PREPARA EL CAMINO PARA JESUS

Juan 1:19-34

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le pregunta­sen: ¿Tú, quién eres? 20Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 22Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23Dijo: Yo soy la voz de uno que dama en el de­sierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. 24y los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25y le preguntaron, y le di­jeron: ¿Por qué, pues, bauti­zas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 26Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. 28Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 32También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Es­píritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Algo para hacer

Llene los espacios con la palabra correcta que falta.

1. Juan el Bautista dijo que él era la __________ de uno que dama en el (23).

2. Juan el Bautista citó a Isaías el profeta, diciendo, __________________ el __________________ del Señor” (23).

3. Juan dijo de Jesús ‘Este es el que viene ______________ de mí, el que es _______________ de mí” (27, 30).

(Esto quiere decir que aunque Juan el Bautista vino a preparar el camino para Jesús, Jesús era El que importaba. Juan dijo de sí mismo que no era digno de desatar la correa del calzado. Juan sabía lo gran­dioso que era Jesús.)

4. Cuando Juan le dejaba saber a la gente quien era Jesús, él decía de El: he aquí el _________________ de _____, porque Jesús quitaría el _______________ del _______________ (29).

5. Juan vino bautizando con agua para que Jesús fuese “manifestado” (dado a conocer) a ___________(31).

6. Juan sabía que Jesús era el Hijo de Dios (Dios nacido como Hombre) porque el Espíritu de Dios vino desde el cielo como _____________ y permaneció sobre El (32). Esto también era una señal que Jesús bautizaría con el __________________(33).

Preparando el camino para Jesús

Por 400 años, la nación escogida de Dios, Israel, no había tenido un profeta para traerles el mensaje de Dios. Tenían el Antiguo Testamento para dejarles saber los requerimientos y promesas de Dios. Ellos sabían que el Mesías, el libertador ungido por Dios, vendría algún día para gobernar sobre Israel. Isaías dijo que sería nacido de una virgen, y lo describe como “Emanuel” (Isaías 7:14), que significa “Dios con nosotros.” Mi­queas había predicho que El nacería en Belén y sería Señor en Israel (Miqueas 5:2).

¿No cree usted que la gente estaba sorprendida y contenta de oír a Juan el Bautista predicando y diciéndoles que se prepararan para la venida del Señor? ¿Cómo podría la gente prepararse? Mateo nos dice que Juan el Bautista predicaba, “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”(Mateo 3:2). Muchas personas fueron bautizadas por Juan el Bautista en el Río Jordán, “confesando sus pecados.” Pues antes que los corazones estén listos para recibir a Jesús, deben estar dispuestos para dejar sus pecados (arrepentirse). Cuando estemos dispuestos a dejar nuestros pecados— nuestras malas actitudes, pensamientos, y acciones contra Dios y el hombre—estamos entonces listos para reconocer a Jesús como el “camino” hacia Dios y de recibirle como Rey y Señor. El tipo de bautismo que hacía Juan en el agua, era para mostrar el lavamiento de pecados. Jesús bautizaría con el Espíritu Santo para purificar como por medio de fuego (Mateo 3:11, 12) y para darnos una nueva vida de rectitud (la vida de Cristo en nosotros). ¿Ha confesado usted sus pecados a Dios?

Jesús, el cordero de Dios

La gente de Israel sabía la importancia que tenía el cordero para Dios en su trato con ellos. Siglos antes, cuando los Israelitas estaban en esclavitud en Egipto, Dios obró en el corazón de Faraón para que dejara ir en libertad al pueblo de Dios de Egipto. Dios tuvo que usar 10 plagas para que Faraón dejara en libertad a esta gran multitud de gente, quizás más o menos 2 millones de personas. La última y la más terrible plaga fue que el Señor pasaría por la tierra de Egipto y el primogénito de cada familia, en todo el territorio, moriría durante la noche.

Pero había un modo de escape. Cada hogar que obedeciera la ordenanza de Dios viviría. Dios ordenó que se matara un cordero sin mancha. La sangre del cordero debería ponerse a cada lado de la puerta de cada casa, y arriba de la puerta de la casa. Cuando Dios veía la sangre a los lados de la puerta, El “pasaría sobre ella” y la plaga de muerte no los destruiría. ¡Que plan tan maravilloso! Los Israelitas desde entonces, cada año deben celebrar la fiesta de la Pascua en conmemoración de la vez que el juicio de Dios “pasó sobre ellos,” porque habían aplicado la sangre del cordero sobre sus puertas. (Esta historia se encuentra en Exodo 12:1-42.)

¡Cuán precioso es que la primera presentación pública de Jesús al mundo, fuera como el “Cordero de Dios”! El había venido como el cordero sacrificial, perfecto y sin mancha o pecado, para que Su sangre derramada pudiera ser aplicada a las puertas de nuestros corazones, ¡y el juicio de Dios por nuestros pecados podría “pasar sobre” nosotros! Hebreos 9:22 nos dice, “...sin derramamiento de sangre no se hace remisión (perdón por los pecados).” Levítico 17:11 dice, “...y la misma sangre hará expiación de la persona.” Todos los corderos sacrificados a través de los años, señalaban hacía la venida de Jesús, quien vendría como “el Cordero de Dios” para derramar Su sangre para que todo el que le recibiera como su Salvador pudiera tener la sangre aplicada a la puerta de su corazón. “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Isaías 53:7 nos dice que “como cordero fue llevado al matadero.” Jesús vino para morir para salvar a los pecadores del mundo. ¿Por qué no le expresa agradecimiento en voz alta por ser el Cordero de Dios, cuya sangre fue derramada por usted y quita sus pecados? Cuando Dios ve la sangre, El ya no ve sus pecados. El sólo ve el perfecto sacrificio de Cristo quien tomó nuestros pecados sobre El y recibió juicio por nosotros. ¡Gloria a Dios!

¿Quieres ser salvo de toda maldad? 
Tan sólo hay poder en mi Jesús.
¿Quieres vivir y gozar santidad? 
Tan sólo hay poder en Jesús.
Hay poder, poder sin igual poder 
En la sangre que El vertió.


HISTORIA 3. CONOCIENDO A JESUS

Juan 1:35-49

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus dis­cípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? 39Les dijo: Ve­nid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era co­mo la hora décima. 40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. 41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). 

43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. 47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te ilamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Venga y vea

Dos de los discípulos de Juan el Bautista tenían muchos deseos de saber más acerca de Jesús cuando oyeron a Juan decir, “¡He aquí el Cordero de Dios!” Ellos decidieron averiguar dónde vivía Jesús. Jesús les invitó a que “Vengan y vean.” ¡Se pueden imaginar ustedes qué conversación más deleitosa tuvieron con Jesús! ¡Al parecer aprendieron muchas cosas acerca de Jesús, porque poco tiempo después de esto, uno de los hombres, Andrés, le dijo a su hermano Pedro que habían encontrado al Mesías!

El Mesías significa ‘el Ungido—la persona a quien Dios enviaría como profeta, sacerdote y rey para gobernar sobre Israel. Muchos profetas en el Antiguo Testamento habían hablado acerca de esta persona muy especial que vendría. Hasta Moisés había escrito acerca de El. Dios había dicho a Moisés, “Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare” (Deuteronomio 18:18). Más tarde Jesús dijo, “Sino que según me enseñó el Padre, así hablo” (Juan 8:28b).¡Cuán emocionados estaban estos hombres!

¿Tiene usted deseos de saber acerca de Jesús? ¿Quiere aprender más de El? ¿Tiene usted curiosidad de saber quién es Jesús? Jesús le dice a usted hoy, “Venga y vea.” Se descubren las cosas por buscar. Jesús dijo: “Buscad, y hallaréis” (Mateo 7:7b). Si usted viene a Jesús, usted podrá ver! Si se queda con El y le deja hablar con usted por medio de Su Palabra, El le mostrará quién es El en verdad. Usted podrá conocerlo por sí mismo! “Y les daré corazón para que me co­nozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón” (Jeremías 24:7).

Testimonios acerca de Jesús

¡Cuando una persona viene a Jesús y ve quién es El, siente el deseo de decirles a otros acerca de El! Quiere compartir con otros lo que él sabe de Jesús, para que sus amigos también “vengan y vean.” Si usted conoce a Jesús, y está aprendiendo de El, ¿está usted compartiendo esta buena noticia con otros?

Escriba abajo quién es Jesús para usted:

______________________________________
______________________________________
______________________________________

Pídale a Dios una oportunidad de compartir su testimonio con alguien hoy, para que esa persona pueda también “venir y ver.”


HISTORIA 4. JESUS TRAE ALEGRIA A UNA BODA

Juan 2:1-11

1Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 4Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. 5Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. 7Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. 8Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. 9Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todo hombre sirve pri­mero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora. 11Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Algo para hacer 

Llene los espacios usando palabras de la historia.

1. La madre de Jesús le dijo a los sirvientes,”___________________________“(versículo 5)

2. Cuando Jesús le dijo a los sirvientes que llenaran las tinajas, ellos las llenaron “_____________“(7).

La obediencia es la clave para estar

La madre de Jesús quizás nunca antes había visto a Jesús hacer un milagro. Pero ella sabía que Jesús podía hacer algo para ayudar. Ahora sabemos que el tipo de vino que fue usado en esta boda no fue el tipo de vino que embriagaba. No era el mismo tipo de vino que la gente hace hoy en día. Era un jugo delicioso hecho de la uva. ¡Era una vergüenza que les hubiese faltado vino!

Quizá usted es ya un cristiano. ¿Le ha “faltado” algo últimamente? ¿Le falta a veces la paciencia? ¿Está su corazón vacío de gozo y amor en estos momentos? Jesús puede ver su necesidad, cualquiera que fuera. ¡El quiere bendecir su vida con un milagro! El no quiere que usted pase vergüenza en su vida cristiana por no tener bastante gozo, paz y amor. El ha prometido, “y el que creyere en él, no será avergonzado” (Romanos 9:33b). ¡Pero hay un secreto que usted debe de saber! Ser obediente es una bendición. “Haced todo lo que os dijere” Cuando obedece­mos, Jesús puede obrar un milagro. Al obedecerle le mostramos que tenemos confianza en El.

Si alguien le ha hecho un mal, ¿ha usted perdonado a aque­lla persona (Mateo 6:14,15)? ¿Está usted haciendo tesoros en el cielo (Mateo 6:20)? Quizá usted está pensando que no puede dar para la obra de Dios. Pero Jesús sabe acerca de sus necesidades. Confíe en El obedeciéndole. “Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10b).

“Sed llenos del Espíritu,” Dios le dice hoy (Efesios 5:18). Ningún cristiano puede esperar vivir una vida de gozo si no permite que Dios le llene con Su Espíritu a diario.

Quizá usted no es cristiano. Quizá su vida es aburrida. Usted también puede obedecer el mandato de Jesús. Ven a El y llénate de Su vida—hasta arriba. El dijo, “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Los sirvientes le obedecieron completamente. No llenaron las tinajas a medias, o casi llenas. Los llenaron hasta el tope. Obedeciendo a Dios con todo su corazón trae gozo y bendiciones. “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibi­réis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23, 24).

¿Hay algo que Jesús le ha pedido que haga en obediencia a El? ¿Por qué no lo hace hoy?

Cuando los discípulos vieron el milagro, su fe aumentó— ellos creyeron en El. Cuando usted obedece la Palabra de Dios y ve a Dios obrar, su fe crece también. La fe es como los músculos de nuestros cuerpos. Al usarlos y ejercitarlos se hacen más fuertes. Decidamos seguirle diariamente por fe. “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).


HISTORIA 5. DIOS LIMPIA EL TEMPLO

Juan 2:13-22

13Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, 14y halló en el templo a los que vendían bueyes, ove­jas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 15y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 16y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. 17Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. 

18 Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? 19Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 22Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Lo que Jesús sabía

¿Recuerda usted qué significado tiene “la pascua”? Hablamos acerca de esto en la página 10. Jesús fue a Jerusalén para celebrar la pascua. ¡Qué cuadro más asombroso vio en el templo! No se veía ni sonaba como un lugar para adorar a Dios o de buscar el perdón de Dios. ¡Era como un mercado bullicioso! La presencia de Dios estaba muy lejos. Jesús estaba muy enojado.

Era verdad que la gente necesitaba comprar animalitos para usarlos como sacrificio a Dios. Pero los mercaderes estaban injustamente cobrando precios muy altos a la gente para tener más ganancias. ¡Y estaban vendiendo los animales en el mismo templo! Por esa razón Jesús les echó del templo. En Marcos 11:17 dice: “¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”

Jesús le dijo a los líderes judíos que el derecho que él tenía en limpiar el templo sería comprobado cuando ellos destruyeran el templo. ¡Que El, Jesús, lo levantaría nuevamente en tres días! Ellos estaban atónitos, porque ellos no sabían que Jesús estaba hablando de Su cuerpo. Jesús sabía que los líderes judíos lo crucificarían. El también sabía que tres días después de la crucifixión, El se levantaría de los muertos.

El cuerpo de Jesús era el templo de Dios

Años antes, el templo hermoso que construyó Salomón, había sido lleno de la gloria de Dios. Pero porque la nación de Israel había servido dioses falsos, la gloria de Dios se había apartado del templo, y fue destruido. Más tarde el templo fue construido nuevamente por aquellos que querían volver a los caminos de Dios. Dios dijo en aquellos días, “...y vendrá el Deseado (Mesías) de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:7). ¡Allí estaba Jesús, viniendo al templo a limpiarlo! ¡Allí El estaba, hasta declarándoles que Su propio cuerpo era el templo de Dios! “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). “...Dios fue manifestado en carne...“ (1 Timoteo 3:16). “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

“La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria” (1 Corintios 2:8). ¿Recuerdan cómo Jesús comenzó a manifestar Su gloria en la Historia 4 (Juan 2:11)? ¡Los líderes judíos no sabían que el Señor de gloria estaba entre ellos, viviendo en el cuerpo de Jesús, y tenía todo el derecho de limpiar Su templo!

¿Dónde está el templo Dios hoy en día?

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16).

¡Jesús vive en cada persona quien verdaderamente le ha recibido, a través del Espíritu Santo, en su corazón! “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19, 20).

¡Cuán importante es para nosotros vivir una vida Santa! Nunca debemos cometer pecado con nuestros cuerpos, porque si hemos recibido a Cristo en nuestras vidas, entonces somos parte de El y debemos ser fieles a El. Dios tiene todo derecho para limpiar Su templo. El tiene todo derecho para limpiar áreas de nuestras vidas las cuales no son de Su agrado. Rindámonos siempre a Su limpieza. El nos limpia a través de Su Palabra.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Salmo 119:9).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

“Pero si andamos en luz (de Su Palabra), como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Dios no solamente hace de cada individuo cristiano Su templo, sino que también todos los cristianos juntos son llamados el “cuerpo de Cristo.” “Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo” (Romanos 12:5a). “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Colosenses 1:18a).

¡Cuán preciosa es cada persona en quien Dios vive! Debemos de estar seguros de tratar a otros cristianos con gran ternura y amor. De la misma manera que los tratamos a ellos, estamos realmente tratando a Cristo.

Digamos con Pablo, “Antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte” (Filipenses 1:20b).

Estemos seguros que nuestros cuerpos-templos son lugares de oración, donde hablamos con Dios cada día y que estamos conscientes de Su presencia. Nunca les permitamos llegar a ser una “cueva de ladrones” donde los cuidados y placeres de esta vida opacan la gloria de Dios.


HISTORIA 6. JESUS LE DICE A UN PRINCIPAL ENTRE LOS JUDIOS COMO NACER DE NUEVO

Juan 3:1-8, 14-21, 36

1Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que es nacido de la carne, carne es: y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es con­denado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.21 el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Algo para hacer

A. Llenar el espacio en blanco usando palabras de la historia. 

1. Nicodemo era un _____________________entre los judíos (versículo 1). El vino a Jesús de_________(2) 
(Jesús está interesado en cada hombre—pobre o rico, educado o ignorante.) 

2. Nicodemo pensó que Jesús era un________________ que venía de Dios (2). 

3. Jesús respondió que aun para ver el reino de Dios, un hombre debe n___________ de n___________(3). 

4. Un hombre no puede entrar al reino de Dios si no naciere de a________y de E_______________ (5). 

(Para Nicodemo, agua significaba limpieza. En la Historia 2 vimos que Juan el Bautista bautizaba con agua tan pronto la gente confesaba sus pecados y se arrepentía de ellos (arrepentimiento). Jesús vino a bautizar con el Espíritu Santo y a dar a la gente una nueva vida. Para entrar al reino de Dios, tenemos que estar dispuestos a dejar nuestros pecados así como recibir la vida del Espíritu de Dios en nuestros cora zones.) 

5. Lo que es nacido de la carne,______________ es (6). (“Carne” se refiere no solamente a nuestros cuerpos físicos, sino también a nuestros propios deseos humanos.—Romanos 8:8, 9.)

6. Lo que es nacido del Espíritu, es (6). 

(Cuando nuestros cuerpos son nacidos de nuestros padres terrena­les, nosotros, también, tenemos cuerpos terrenales. Cuando nuestros espíritus son nacidos de Dios, nosotros, también, tenemos un espíritu que está vivo y capaz de entender cosas espirituales de Dios —1 Corintios 2:12, 14.) 

7. El Hijo del hombre (Jesús) tuvo que ser levantado (crucificado) en la cruz así como__________ levantó la__________ en el desierto (14). 

8. La razón por la cual Jesús vino al mundo fue porque Dios a_____al mundo. Todo aquel que en él cree no se p__________ mas tenga ___________ eterna (16).

9. Dios no envió a Su Hijo al mundo para c_______ al mundo (aunque El juzgará al mundo un día), sino para que el mundo sea _____ ___por El(17).

10. Una persona que cree en Jesús no es c________-______Una persona es condenada solamente cuando no_____________ en Jesús (18).

11. La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las____________ que las ___________, porque sus obras eran Jesús llama a esto ‘la c__________” (19). 
(Condenación significa castigo eterno y separación de Dios.)

12. El que practica la ____________ viene a la luz (21). 
No es el hombre que practica lo bueno quien viene a la luz. “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12). El hombre que practica la verdad es el hombre que confiesa la verdad de sus pecados y recibe el perdón de Dios. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9).

B. Subrayar los versículos en la Historia 6 (o escríbalos en tarjetitas), y memorícelos: Juan 3:16 y Juan 3:36.

Que significa nacer de nuevo

Nacer de nuevo significa nacer “de arriba” comenzar una vida nueva, tener un comienzo diferente. El nacimiento natural lo hace a uno un miembro de la familia humana. El nacimiento Espiritual lo hace a uno un miembro de la familia de Dios. El Espíritu trabaja en nosotros y vemos cambios externos. Por ejemplo, una persona que ha robado no roba más. Esto es como cuando el viento sopla. No podemos ver el viento, pero podemos ver lo que hace. 

Una persona cuyo espíritu no ha nacido de Dios está espiritualmente “muerta” (Efesios 2:1, 5). La limpieza de los pecados viene primeramente por la muerte de Cristo y la muerte de nuestra antigua forma de vida—la vida de la resurrección de Cristo. Ambas cosas son necesarias para poder entrar al reino de Dios. Un nuevo nacimiento toma lugar cuando el Espíritu Santo (el Espíritu de Jesús mismo) entra realmente y vive en nuestros cuerpos. “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9b). Heredamos la naturaleza de Cristo (2 Pedro 1:4): nuevas actitudes, un nuevo poder de nuestros deseos, una nueva mente para entender la Sagrada Escritura. 

¿Es usted como Nicodemo? Quizá usted siempre ha sido una persona religiosa. ¿Pero ha usted alguna vez nacido de arriba por el Espíritu Santo de Dios, consecuentemente haciéndolo nueva creación? “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Si usted no ha “nacido de nuevo,” ¿por qué no viene a Jesús en este mismo instante, como lo hizo Nicodemo? Pídale a Jesús que venga a su vida, de este modo usted puede tener una nueva vida y ser parte de la familia de Dios. “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12). 

Moisés en el desierto 

Mucho antes, cuando los hijos de Israel estaban viviendo en el desierto bajo su líder, Moisés, ellos murmuraron y hablaron cosas malas contra Dios y contra Moisés. Ellos se quejaron de la forma en que Dios les estaba proveyendo. Entonces Dios mandó serpientes (culebras) entre la gente para que los mordiera. Mucha gente murió. La gente vino a Moisés y confesaron sus pecados. Le rogaron a Moisés que orara a Dios para que quitara de ellos las serpientes. Dios contestó sus oraciones en una forma diferente. El le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera sobre una asta. Todo el que vio a esta serpiente de bronce, incluso aún siendo mordido por una serpiente de veneno mortal, cuando miró a ella, vivía. (Esta historia se encuentra en Números 21:4-9.) 

El pecado es como la mordedura de una serpiente de veneno mortal. Nosotros, también, moriríamos si no miramos a Jesús, quien se hizo pecado por nosotros (a pesar de que El nunca pecó). Muchos perecieron en el desierto. Solamente aquellos quienes miraron fueron curados. Jesús advirtió a Nicodemo de que él, también, perecería si no miraba a Jesús para recibir una nueva vida. 

Así como el hombre miró a la serpiente “muerta” y vivió, ellos también deben mirar al Unico que quita el pecado del mundo sobre El mismo, crucificado en una cruz. Mira y vive! Ellos no necesitaron entender “cómo” esto los curó con sólo mirar a la serpiente de bronce. Todo lo que ellos tenían que hacer era solamente obedecer con fe. ¡Y dio resultado! 

Viniendo a la luz 

Cuando llegamos a Cristo, nuestro pecado es revelado porque Jesús es la luz (Juan 1:9). La obscuridad esconde la verdad, pero la luz muestra las cosas realmente como son. 

El que quien escoge no venir a la luz de Dios ha escogido guardar sus pecados y no permitir a Dios que lo cambie. El hombre pecador ya ha sido destinado para el infierno. El necesita a Cristo para poder escapar. Aquellos sin Jesús están ahora bajo la ira de Dios (versículo 36), pero aquél quien recibe a Cristo comienza la misma vida que tendrá en el cielo—la vida eterna de Dios. “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y an­damos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comu­nión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:5-7). 

Cuando un hombre quiere ser santo, el está deseando que sus pecados sean revelados y perdonados. Así, venir a Cristo es asunto de vida o muerte. Su destino depende en lo que usted hace con la luz. ¿Viene usted a la luz? ¿o se esconde usted de ella? 

FE + LA PALABRA DE DIOS (JESUS) =VIDA ETERNA 


HISTORIA 7. JESUS OFRECE AGUA VIVA

Juan 4:5-42 

5Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la ho­ra sexta. 7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan en­tre sí. 10Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva, 11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. 16Jesús le dijo: Vé, llama a tu marido, y ven acá. 17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 

27En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? 28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he he­cho. ¿No será éste el Cristo? 30Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. 

31Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. 36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. 37Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. 38Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. 

39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. 40Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. 41 Y creye­ron muchos más por la palabra de él, 42y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo. 

Algo para hacer 

A. Contestar las preguntas de la historia. 

1. ¿Qué sensación tenía Jesús, la cual nos muestra que era también realmente humano? (versículo 6) ___________

2. ¿Qué dijo Jesús a la mujer de Samaria? (7) ___________________________________________

3. ¿Por qué ella se sorprendió de que Jesús le hablara? (9) __________________________________

(Los samaritanos eran descendientes de judíos y extranjeros quienes se habían casado con judíos. Ellos no sólo rendían culto al Dios de Israel sino también a dioses falsos. Cuando los verdaderos judíos reconstruyeron sus templos en Jerusalén, ellos no permitían que los samaritanos les ayudaran. Pero Jesús estaba siempre interesado en las necesidades de cada persona en una forma individual, aún cuando no era la costumbre para un hombre judío el hablar a una mujer en público.) 

4. ¿Qué le habría dado Jesús a esta mujer si ella hubiese sa­bido qué pedir? (10) _____________________

5. ¿Cuál sería la diferencia entre beber el agua de pozo y be­ber el agua que Jesús daba? (13, 14) _________

_______________________________________________
_______________________________________________

6. ¿Qué conocía Jesús acerca de esta mujer? (18) __________________________________________
(Jesús conoce los pecados secretos de cada uno de nosotros.) 

7. Cuando Jesús le señaló a ella sus pecados, ¿qué sacó a relucir la mujer? (20) Ella habló del lugar donde los hombres debían ____________________________________________________________________

(Los samaritanos rendían culto en su propio templo sobre el Monte Gerizim. Ellos creían solamente en los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. ¿A usted le gusta discutir “religión” en vez de arreglar las cosas con Dios?). 

8. ¿Cómo adoran al Padre los verdaderos adoradores? (23)___________________________________
(A fin de adorar verdaderamente a Dios, debemos nacer del Espíritu.) 

9. Cuando la mujer se dio cuenta quién era realmente Jesús, ¿qué hizo ella? (28, 29) _________________

10. ¿Qué satisfacía a Jesús más que el propio alimento? (34) ___________________________________
_________________________________________________________________________________

11. ¿Quién creyeron los samaritanos que era Jesús? (42) ______________________________________

B. Memorice este versículo: Juan 4:24 

Como crece la fe

¿No es interesante ver cómo la mujer de Samaria llega a co­nocer y creer más acerca de Jesús al seguir El hablándole? Vea el versículo 11. Su respeto crece y lo llama “Señor.” Vea el versículo 19. Jesús conocía mucho acerca de ella, y ella entonces piensa que El debía ser un profeta. Vea el versículo 29. Ella entonces cree que Jesús debía ser el Cristo, el Mesías prometido. 

Cuando más dejamos a Jesús que nos hable a través de la Biblia, más crece nuestra fe en El, también! “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

¿Qué es agua viva? 

La mujer de Samaria pensó que sería algo maravilloso si ella no tenía que bajar su balde de piel en el pozo de Jacob. El nivel de agua estaba a 30 metros de profundidad. Pero Jesús no estaba hablando sobre agua física. Jesús estaba hablando acerca de la satisf-ación que El podría darle al terminar con la continua sed de su espíritu vacío por los placeres pecaminosos. El agua viva de la que El habla es el regalo de la vida eterna—Su propia vida. ¡La fuente brotando es el rebosante gozo y paz que podemos experimentar cuando somos llenos con Su Espíritu! 

La mujer quiere el agua, pero primero Jesús necesita tocar su conciencia. Ella debe confesar sus pecados y debe estar dispuesta a abandonarlos antes de que pueda recibir el agua viva de Jesús. 

Lo que esta historia enseña acerca del trabajo para con Dios 

1. Cada persona necesita escuchar el evangelio y creer en Cristo para la salvación. No debemos tratar a nadie como un desechado o inaceptable. Jesús no lo hizo así. 

2. Los “campos” espirituales del mundo están maduros y listos para ser cosechados. Necesitamos mirar arriba y ver cuánta gente a nuestro alrededor está hambrienta por la verdad y lista a recibirla. 

3. Una persona puede sembrar (hablar a otros de Jesús, dar literatura, enseñar la palabra de Dios). Otra persona puede segar (realmente presentando a alguien a Cristo). Necesita­mos desear hacer cualquiera de estas cosas. Tanto el que siembra como el que siega, deben estar gozosos. 

4. Haciendo la voluntad de Dios y terminando nuestro trabajo cada día, trae satisfacción aún mayor que la que el alimento puede dar. 

5. Es importante testificar a nuestros amigos acerca de Jesús, también necesitamos traerlos a El para que le conozcan personalmente.


HISTORIA 8. JESUS SANA AL HIJO DE UN NOBLE 

Juan 4:46-54 

46Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. 48Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53E1 padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. 

El poder de las palabras de Dios 

¡Cuando Dios dice algo, esto sucede! El Dios quien creó los cielos y la tierra, y todo lo que en ellos hay con sólo decir una palabra, ahora habla a un noble. ‘Ve, tu hijo vive.” Y así fue. 

Jesús dijo que todo lo prometido en la Biblia pasaría (Mateo 5:18). ¿Cree usted en la palabra de Dios? ¿Actúa usted como cree—como lo hizo el hombre de nuestra historia? 

Nuestras palabras también tienen poder, si Cristo vive en nuestros corazones. En Marcos 11:22, 23, Jesús le dijo a Sus discípulos, “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” Las palabras que hablamos, respaldadas por nuestra fe en Dios, son poderosas. ¿Qué clase de palabras habla usted? ¿Habla usted palabras de estímulo, consuelo, verdad y amor? 

Lo que esta historia nos enseña acerca de la oración 

¿Contesta Jesús nuestras peticiones hoy en día? Hebreos 13:8 nos dice que Jesucristo es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Sabemos que debemos ir a El con nuestras peticiones. El dice que “Y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37b). El nos dice “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).  

Luego, debemos de ir a El creyendo que El nos contestará. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). 

Debemos estar satisfechos con la contestación que Jesús nos da. El hombre noble de la historia le rogó a Jesús que descendiese a su casa, pero Jesús no escogió hacer eso. Al contrario, El le dijo ‘Vé, tu hijo vive.” El no siempre contestará exactamente de la forma que usted pide, pero El siempre hará lo que es mejor para usted, y esto siempre será de acuerdo a Su palabra. 

La fe no siempre trae absolución (estudiar Hebreos 11:35.39); pero la fe siempre trae dirección y paz. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6, 7). 

Cuando usted cree en Dios, y Dios obra con poder, su fe será fortalecida. La fe de su familia será igualmente fortalecida, como toda la casa del hombre noble que creyó en Dios.


HISTORIA 9. JESUS SANA AL HOMBRE IMPOTENTE

Juan 5:1-9, 14-19a

1Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba en­fermo. 6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ‘Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quién me meta en el estanque cuando se agita el agua; y en­tre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 

14Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. 16 y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. 

17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 19Respondió entonces Jesús, y les dijo: ...No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. 

Algo para hacer

Llene los espacios en blanco para completar las frases. 

1. Cierto hombre esperaba junto al estanque de Betesda. Había estado enfermo y extremadamente débil por______ años (versículo 5). 

2. Jesús le hizo una pregunta muy importante: “¿Quieres ser ___________________?“ (6) 

3. Jesús le dijo que hiciera algo que parecía imposible. El dijo,“_____________________” ,toma tu lecho, y “(8).

4. Más tarde, cuando Jesús lo encontró en el templo, le dijo, “Mira, has sido sanado;_________________ para que no te venga alguna cosa peor” (14). 

5. Los judíos procuraban matar a Jesús por dos razones principales: (a) porque no sólo ___________________________ (18) (sanando un hombre en el día que los judíos suponían no hacer trabajo alguno), (b) sino que también decía que Dios era Su propio Padre, haciéndose ___________________________ (18). 

¿Quiere usted ser sanado? 

Quizá tiene usted una necesidad de ser sano y fuerte en su cuerpo, mente o emociones. Quizás tiene usted algo en su vida que no le permite servir a Dios como usted lo desea. Puede ser que el resentimiento lo están consumiendo por dentro. 

Jesús ve sus necesidades, y El le dice, “¿Quieres ser sano?” Usted puede tener excusas del por qué no está sano. Pero eso no es problema para Jesús. El puede hacerlo sano inmediatamente! Pero El puede pedirle hacer algo que le parece a usted imposible, justamente como le pidió al hombre que no podía caminar que se levantara y caminara, aún más, que tomara su lecho! Lo que sea, a medida que usted comienza a obedecer la palabra de Dios, ¡Jesús le dará el poder que usted necesita y lo hará sano! Luego, El puede conducirlo a una vida de victoria. 


HISTORIA 10. DOS RESURRECCIONES

Juan 5:24-29 

24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. 26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; 27y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. 28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. 

Algo para pensar 

¡No es maravilloso que cuando escuchamos a Jesús tocar a la puerta de nuestros corazones, y creemos en El dejándole entrar a nuestras vidas, entonces podemos tener la confianza de que tenemos vida eterna! Podemos saber que nunca seremos condenados. Podemos saber que ya hemos pasado de muerte a vida. Se pregunta usted ¿cómo puede ser esto? Esto es porque Jesús tiene vida en sí mismo (versículo 26). Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios (Romanos 8:8), así cuando sean levantados de la tumba, ellos pueden esperar solamente juicio y separación eterna de Dios. 

Algo para hacer 

Memorice Juan 5:24 como una garantía para recordarle qué realmente significa su salvación. Siempre que usted está escuchando la palabra de Dios y confiando en El (su obedien­cia a El muestra que usted confía en El), no permita que Satanás ponga dudas en su mente. Dios quiere que usted sepa que le pertenece. Si algo sucede entre usted y Dios, Dios se lo señalará claramente para que lo confiese y lo abandone. Dios restaura; Satanás solamente acusa


HISTORIA 11. JESUS ES EL PAN DE LA VIDA 

Juan 6:5-14, 35,47-51, 53-56, 63 

5Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ‘De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 7Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 8Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 

35Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 

47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de vida. 49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50Este es el pan que desciende de! cielo, para que el que de él come, no muera. 51Yo soy el pan vivo que descendió de! cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 53Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo de! Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprove­cha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 

Algo para hacer 

Memorice los versículos: Juan 6:35 y Juan 6:63. 

Lo que esta historia nos enseña 

1. Jesús se interesa por nuestras necesidades. El ya tiene planes para proveer todas nuestras necesidades, pero El quiere probar nuestra fe en El. El quiere que nosotros nos miremos en El y dependamos de El para cualquier necesidad que tengamos. 

2. Aún Jesús dio gracias por lo poco que tenía. Dios nos dice, “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). 

3. Jesús puede resolver cada problema y satisfacer cada necesidad en abundancia. “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20). 

4. A Dios no le gusta el desperdicio. El quiere que nosotros usemos todo lo que El nos da, “que nada sea desperdicio.” 

El quiere que usemos nuestro tiempo sabiamente: “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:16, 17). 

El quiere que usemos nuestras habilidades y talentos sabiamente: “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21). 

Jesús también quiere que usemos nuestro dinero sabiamente: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). 

5. Conforme los discípulos recibieron el alimento de Jesús, ellos lo repartieron a la muchedumbre hambrienta. Cuando nosotros recibimos alimento espiritual de Jesús cada día, también tenemos algo para compartir con aquellos que nos rodean y necesitan el “pan de la vida.” 

Dos clases de pan 

La gran multitud de gente estuvo feliz de tener alimento para comer cuando estaban hambrientos. ¡Ellos querían que Jesús fuese su rey, y así no tendrían nunca más que pre­ocuparse de trabajar para comer! Pero Jesús les recordó de lo que había pasado a sus progenitores mucho antes. Los hijos de Israel estuvieron en su camino de Egipto a la tierra que Dios les había prometido. Esta gran multitud de gente murmuró contra Dios en el desierto. ¡Entonces Dios “hizo llover” pan desde el cielo para alimentarlos cada día! ¡Qué maravilloso milagro fue éste (Exodo 16:4-35)! La gente no conocía exactamente lo que era esta nueva clase de alimento entonces ellos lo llamaron maná, que significa, ¿Qué es esto? 

Después Dios enseñó a la gente por qué El había hecho esto. Moisés dijo a la gente, “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3). 

Aun cuando Dios proporcionó maná del cielo en una forma tan maravillosa por muchos años, el maná era solamente pan para cuerpos físicos. La gente que lo comió de todas maneras envejeció y murió. Así mismo ahora, cuando Jesús alimentó la multitud de aquél día, el pan que ellos comieron fue solamente para sus cuerpos físicos. Aun cuando ellos lo comieron y fue­ron satisfechos, de todas maneras envejecieron y murieron después. 

¡Pero Jesús tenía una gran noticia! Ahora Jesús les estaba ofreciendo una nueva clase de “pan”, el cual si la gente comía de él, no los dejaría morir. Sí, sus cuerpos físicos morirían, pero ellos mismos nunca morirían, y Cristo levantaría sus cuerpos en el día de su segunda venida.  Jesús dijo a la gente que El mismo, era una clase de pan diferente que podía ser comido! El era el pan viviente para sus almas! El había bajado de los cielos justamente como el maná había bajado también del cielo. El había venido a dar Su vida por el mundo. Todo aquel que “come”—o recibe en su corazón—la vida de Jesús nunca moriría. 

¿Cómo podemos “comer” este pan de vida, el cual es Jesús? ¿Como podemos “beber” Su sangre? Así: Podemos aceptar el sacrificio de Su cuerpo en la cruz para nuestra salvación. Podemos aceptar a Jesús como el Cordero de Dios cuya sangre nos limpia de nuestros pecados. Podemos recibir Su espíritu dador de vida en nuestros corazones. Podemos también recibir Sus palabras dadoras de vida cuando las estudiamos y las obedecemos. Necesitamos mantenernos tomando Su vida cada día justamente como necesitamos tomar alimentos diarios para nuestros cuerpos físicos. 

En el sentido espiritual usted puede “comer” la carne de Jesús y “beber” Su sangre cada día: 

1. Cada día camine en la luz de la Palabra de Dios. Si usted peca, admita su pecado a Dios, y la sangre de Jesús lo limpiará y así puede usted seguir manteniendo una buena relación con El (1 Juan 1:7, 9). 

2. Cada día pídale a Jesús que lo llene con Su Espíritu Santo. En cada cosa que usted haga, dependa en el poder del Espíritu de El dentro de usted. Reciba diariamente instrucciones de El por medio de la Biblia. La Palabra de Dios es vida para nosotros. Cada día pase un tiempo con Dios donde pueda hablarle en voz alta. Entonces, durante el día manténgase pensando en El. Hable con El en su mente acerca de todo. Se dará cuenta cómo usted se va pareciendo más a Jesús. 

Dios tiene una maravillosa promesa para usted si usted hace estas cosas: “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve” (Malaquías 3:16, 17). 

La Palabra de Dios es alimento para nuestras almas

Tiempo atrás, Job dijo, “Del mandamiento de sus labios nun­ca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comi­da” (Job 23:12). Jeremías declaró, “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos” (Jeremías 15:16). El salmista dijo, “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!” (Salmo 119:103). Pedro urgió, “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:2, 3). ¡“Comamos” cada día la Palabra de Dios!

HISTORIA 12. JESUS CAMINA SOBRE EL AGUA

Juan 6:16-21

16Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.
18 Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. 19Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. 20Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. 21Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban.

Algo para pensar

¿Está usted viviendo en una tormenta? ¿La vida parece obscura en estos momentos? ¿Parece Jesús estar muy lejos? ¿Está usted y los que le rodean luchando por vosotros mismos en una tormenta, tratando en vuestra debilidad llegar al otro lado? Si esto lo describe a usted como tal persona, conozca que Jesús se interesa por nosotros. El sabe y lo ve todo. El camina hacia usted en su situación desesperada. No tenga miedo. Reciba a Jesús alegremente en su problema o situación. Déjelo a Su control. El suavizará las aguas enfurecidas y lo guiará en forma segura hasta el otro lado. “Aunque ande en valle de sombra de muerte; no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4a).


HISTORIA 13. JESUS HABLA ACERCA DE LA LIBERTAD

Juan 8:31-37, 42, 47

31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. 37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 

42Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 

47El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Juan 7:17

17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

Algo para hacer

Llene los espacios en blanco:

1. Si vosotros _______________ en mi palabra, dijo Jesús, seréis verdaderamente mis_______________ (8:31).

2. La _____________________________ os hará libres (8:32).

3. Que todo aquel que hace pecado, _____________________es del pecado (8:34).

4. Así que, si el __________________ os libertare (del pecado), seréis verdaderamente libres (8:36).

5. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me __________________________________ (8:42).

6. El que es de __________, las palabras de Dios oye (8:47).

7. El que quiere hacer la ___________ de Dios, ___________________ si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta (7:17).


HISTORIA 14. JESUS ES LA LUZ DEL MUNDO

Juan 8:12

12Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 9:1-9, 13-25, 33-38 

1A1 pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y le preguntaron sus discípu­los, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4Me es necesario hacer las obras del que me envió, en­tre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar 5Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7y le dijo: Vé a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

8Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 9Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14 Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. 15Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibi­do la vista. Elles dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. 16Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. 17Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. 18Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? 20Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; 21pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. 22Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era e! Mesías, fuera ex­pulsado de la sinagoga. 23Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. 24Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. 25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo....33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. 34Respondieron y le dijeron: Tú naciste de! todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

350yó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? 36Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37Le dijo Jesús: Pues le has visto, y e! que habla contigo, él es. 38y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

¿Quién dijo?

1. ¿Quién dijo, “La noche viene, cuando nadie puede trabajar”? _________________________(9:4)

2. ¿Quién dijo, “¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?”? ________________________________ (9:8)

3. ¿Quién dijo, “Ese hombre no procede de Dios”?_____________________(9:16).

(Los fariseos eran una secta religiosa judía. Ellos eran muy estrictos en obedecer las leyes de Moisés y sus tradiciones.)

4. ¿Quién dijo, “Edad tiene, preguntadle a él,” porque tenían miedo de los judíos?_______________ (9:21 -23).

5. ¿Quién dijo, “Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer”?__________ __________ __________ (9:33)

6. ¿Quién dijo, “¿Crees tú en el Hijo de Dios?”? ___________ (9:35)

7. ¿Quién dijo, “Creo, Señor”? ________________________ (9:38).

Jesús trae luz

Cuando Jesús abrió los ojos del hombre ciego, El trajo luz a su vida. Pero Jesús quiso mostrar que El verdaderamente vino a abrir los ojos espirituales de toda la gente que estaba en tinieblas.

Muchos años atrás, Dios había prometido a través de Sus profetas, que vendría uno quien traería la luz. Dios describió a Jesús: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isaías 42:6, 7). Isaías vio el día de Jesús: “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2).

Cuando Jesús dijo ser la luz del mundo, los judíos sabían que Jesús se decía ser Dios, porque Dios es luz. “Jehová es mi luz y mi salvación” dice el Salmo 27:1. “Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz” (Miqueas 7:8b). David, agradeciendo a Dios, dijo, “Tú eres mi lámpara, Oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas” (2 Samuel 22:29).

Cuando conocemos a Jesús, conocemos a Dios. Jesús dice,“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Juan 14:7a). “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6) ¿Ha recibido usted esta luz?

Caminar en la luz 

Aquellos que siguen a Jesús nunca más caminarán en la obscuridad sino en la luz. “Porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8). “El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan” (Proverbios 4:19). “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18). 

La Palabra de Dios es luz. “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples” (Salmo 119:130). Mientras llegamos diariamente a la Palabra de Dios, debemos escuchar y obedecer lo que ésta nos dice. Esto es lo que significa “caminar en la luz”. Hacer lo que Dios dice es caminar en la luz. ¿Recuerda usted el mandamiento de Jesús que dice amaos los unos a los otros? Es por esto que la Palabra de Dios dice, “Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos” (1 Juan 2:11). 

La manera más rápida para ser ciego es caminar siempre en la obscuridad. Cuando las mulas son usadas en los subterráneos para ayudar en las minas de carbón, éstas deben ser sacadas a la luz del día por lo menos una vez a la semana. Si se les mantiene en los subterráneos todo el tiempo, rápidamente llegarán a quedarse completamente ciegas. Así pasa con nosotros, debemos seguir caminando en la luz, o nuestros ojos espirituales pueden ser engañados por Satanás, y puede cegar nuestras mentes y corazones. 

Somos luces en el mundo 

“Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:14, 15). Dios nos ha escogido para “que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). ¿Es su vida una luz para aquellos que lo rodean? si no, el apóstol Pablo nos urge a que “desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” (Romanos 13:12). 

Necesitamos estar preparados para el retorno del Señor. Solamente si estamos despiertos y caminando en la luz, estaremos preparados. “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tan to, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:5, 6). 

Trabajando mientras hay luz 

Hasta que Jesús regrese, necesitamos trabajar mientras hay luz en este mundo obscuro. Un día, esta tierra pasará (Mateo 5:18). Aquellos que no han venido a la luz pasarán a las tinieblas de afuera para siempre (Mateo 22:13) trabajemos “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reci ban, por la fe que es en mí, perdón de pecados....“ (Hechos 26:18). 

Los judíos le preguntaron cierta vez a Jesús “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” Jesús les contestó, “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Juan 6:28, 29). Jesús enseñó simple y llanamente que “porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). 

Primeramente, debemos estar seguros de que hemos venido a la Luz para recibir vida eterna. Luego debemos trabajar con Jesús para traer a otros a la Luz. “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará” (Juan 6:27). 

¿Recuerda el hombre ciego de nuestra historia? El dijo abiertamente a los otros lo que Jesús había hecho por él. Aun cuando había sido expulsado por aquellos quienes estaban espiritualmente ciegos, Jesús se preocupó y vino a él para revelarle aún más acerca de El. ¡El hará esto por usted, también! 


HISTORIA 15. JESUS ES EL BUEN PASTOR

Juan 10:1-16, 27-33 

1De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas lla­ma por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 6Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no en­tendieron qué era lo que les decía. 7Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será sal­vo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y des­truir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son pro­pias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el asalaria­do huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y co­nozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15así como el Pa­dre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 

27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Pa­dre. 30Yo y el Padre uno somos. 31Entonces los judíos volvie­ron a tomar piedras para apedrearle. 32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfe­mia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 

Algunas lecciones de esta historia  

1. Jesús es la única puerta para la salvación. Solamente si escuchamos Su voz y le seguimos podemos ser Sus propias ovejas. El lo llama por su nombre, da Su vida por usted. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6) ¿Ya ha abandonado usted su camino para tomar el de El? 

2. Jesús es el único Pastor verdadero. “Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano” (Salmo 95:7a). “Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3). 

3. Si somos Sus ovejas, El nos conoce, y nosotros lo cono­cemos a El. “Pero tú, oh Jehová, me conoces, me viste, y probaste mi corazón para contigo” (Jeremías 12:3a). ¿Conoce usted a Jesús como a su Pastor? Si es así, usted le seguirá a El y a nadie más. ¿El le conoce a usted? Cuando el “Gran Pastor venga”, muchos le dirán, “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Jesús dice, “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23). No podemos pertenecer al Pastor e ir al mismo tiempo por nuestro propio camino. Sin santificación ningún hombre verá al Señor (Hebreos 12:14).

4. Cuando pertenecemos a Jesús, estamos protegidos eternamente. Nadie puede arrancarnos de Su mano. Esta promesa es dada solamente a aquellos que están siguiendo al “gran Pastor de las ovejas”, el Señor Jesucristo.

5.El que sigue a Jesús, huirá de extraños, Satanás es como un ladrón, que quiere robar, matar y destruir. 

6. Jesús dijo ser Dios. Cuando Jesús dijo ser el Buen Pastor, y cuando dijo que El y Su Padre eran uno, los judíos sabían que El estaba poniéndose a la altura de Dios. Si ellos habían estado siguiendo a Dios, hubieran reconocido a Jesús como su Pastor. Isaías profetizó; “He aquí que Jehová el Señor vendrá ...como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:10, 11). “Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor” (Ezequiel 34:23). 

El salmo del pastor 

Salmo 23 

1Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. 


HISTORIA 16. JESUS ES LA RESURRECCION Y LA VIDA 

Juan 11:1-7; 17-46 

1Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. 

5Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7Luego, después de esto, dijo a los dis­cípulos: Vamos a Judea otra vez. 

17Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince esta­dios; 19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21 Y Murta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resu­citará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 

28Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 32María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no ha­bría muerto mi hermano. 

33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 34y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 

35Jesús lloró. 36Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera? 38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. 

Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. 45Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. 46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. 

Algo para pensar 

¿No es maravilloso saber que Jesús amó tanto a Sus amigos? Usted es Su amigo, también, si usted hace lo que El dice (Juan 15:14). En esta historia, los amigos de Jesús estaban enfrentándose ante una situación muy triste. El hermano Lázaro había muerto. Parecía al principio que a Jesús no le importaba. ¿Siente usted a veces que Dios no se interesa por una situación muy difícil que tiene que afrontar? Pero Dios nunca está dormido. El siempre tiene un plan. Debemos de mantenernos siempre confiando en El para lograr hacer las cosas que traerán más gloria a Dios. 

Dios tiene un plan para usted, también. El quiere hacer que usted ame a Su Hijo, Jesús. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:28, 29). Así, pues, este es el motivo por el cual tenemos que pasar a través de tiempos difíciles. “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7). 

Jesús quiso enseñar a María y a Marta, y a nosotros también, que creyendo en El significa que nunca moriremos. Cuando aquellos que creen en Jesús mueren, ellos están “ausentes del cuerpo” y “presentes con el Señor” (2 Corintios 5:8).

 Jesús probó también que El puede traer a la vida a los cuer­pos muertos con solamente llamarlos por su nombre. (Lázaro escuchó la voz de Jesús que le llamaba y vivió.) “Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). 

Aún ahora, Jesús toca en la puerta de los corazones. “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Aquellos que oyen Su voz y 53 abren la puerta serán una nueva creación. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:11-13). 

Este milagro requirió obediencia 

¿Ha usted encarado una situación sin esperanza que requiere un milagro? Jesús puede permitir que muchas veces pasen en nuestra vida cosas difíciles y duras “para la gloria de Dios.” Pero nunca olvide que El le ama como amó a Marta y a María. El puede estar planeando un milagro que usted no espera. Pero note la obediencia que fue necesaria para este milagro de nueva vida. Jesús dijo, “Quitad la piedra.” Aun cuando ellos pensaron que esto no tenía sentido, ellos obedecieron. Entonces, después que Lázaro salió de la tumba, Jesús dijo, “Desatadle, y dejadle ir.” 

Para ver la gloria del poder de Dios, nosotros, también, debemos ser obedientes aún en las cosas más pequeñas que el Espíritu Santo nos diga que debemos hacer. Si necesitamos pedir perdón a alguien, aunque sólo seamos culpables de un 2%, debemos hacerlo. Esta puede ser la piedra que necesita ser quitada para que Jesús pueda obrar un milagro en el corazón de la otra persona. Y cuando Jesús obra un milagro, amorosamente ayudemos a los otros a soltarse de las cosas que les impiden liberarse. ¿No es maravilloso cómo Jesús permitió a Sus amigos ayudar en el milagro? 


 HISTORIA 17. PLAN DEL CONCILIO PARA MATAR A JESUS 

Juan 11:47-53 

47Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. 48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. 49Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; 50ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52Y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53Así que, desde aquel día acordaron matarle.

Un Rey rechazado 

El concilio judío había visto los milagros de Jesús. Ellos habían escuchado Sus enseñanzas de que El y el Padre eran uno y que El había existido antes que Abraham (Juan 8:58). Pero aún, ellos no podían creer que Jesús era el Rey prometido de Israel. 

Esta historia sugiere que los jefes judíos no estaban dispuestos a sacrificar su posición. Ellos eran como el mal siervo en una parábola que Jesús dijo. Los siervos dijeron, “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lucas 19:14). Así los jefes Judíos decidieron matar a un hombre (Jesús) para mantener intacta a la nación. Pero, por supuesto, ellos no hubieran podido hacer nada contra Jesús si él no hubiese querido entregar Su vida. 

¡El propósito de Dios en Jesús desde antes que el mundo comenzara era de salvar no solamente la nación de Israel, sino también el mundo entero! “Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, ...y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada” (Isaías 53:10).


HISTORIA 18. LA HISTORIA DE UN REGALO COSTOSO

Juan 12:1-8

1Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, don­de estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Si­món, el que le había de entregar:5 ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis. 

Jesús merece todos los honores

Cuando Jesús resucitó a Lázaro, el concilio judío decidió que Jesús debía morir. Pero los amigos de Jesús estaban tan felices y llenos de agradecimiento, que hicieron una cena especial en honor a Jesús. Ahora María sabía quién era Jesús realmente. Su amor por El causó el sacrificio de un perfume muy costoso—valía probablemente igual al salario de 300 días de trabajo. María había entendido la palabra de Jesús de que iba a ser crucificado dentro de pocos días (Mateo 26:2).

“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11).

Juan nos dio una imagen del cielo, cuando todo redimido de cada tribu, lengua, pueblo, y nación se unirá con millones y millones de ángeles para dar alabanzas a Jesús, “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”(Apocalipsis 5:12) ¡Jesús es digno de toda alabanza y culto que podamos rendirle!

Regalos que podemos dar a Jesús

¿Qué podemos dar a Jesús para manifestar nuestro culto de agradecimiento? Pablo dice, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1, 2). Demos nuestras mentes a El, pensemos en Su nombre, Su palabra, y Su trabajo, en vez de pensar acerca de las cosas del mundo.

Por supuesto, algunos pueden pensar que usted está malgastando su vida y talento sirviendo a Dios. ¿No pensó Judas que el regalo sacrificado de María se estaba malgastando? ¿Pero dónde está Judas hoy día? “La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá” (Proverbios 10:7). “En memoria eterna será el justo” (Salmo 112:6b).

Cuando le mostramos amor a los hermanos cristianos, hacemos honor a Cristo quien vive en ellos. ¿Trata usted a sus padres, esposa, o hijos cristianos como usted trataría a Jesús? También hacemos honor a Jesús cuando amamos a nuestros enemigos, porque El nos pidió hacerlo así (Mateo 5:44).

Cristo nos amó tanto; El se entregó por nosotros “ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:2). “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”(Hebreos 13:15).


HISTORIA 19. LA HISTORIA DE UN REY HUMILDE

Juan 12:12-16

12El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! 14 Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: 15No temas, hija de Sion; he aquí tu Rey viene, montado sobre un pollino de asna. 16Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

Jesús vendrá nuevamente como un rey exaltado

El profeta del Antiguo Testamento ha dicho, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9). Sí, la venida de Jesús como hombre, como salvador, como siervo fue claramente profetizada por los profetas. Más de 300 profecías ya se cumplieron en la vida, muerte y resurrección de Jesús. Pero se cumplirán tres veces más era cantidad de profecías cuando Jesús retorne como un Rey Exaltado para reinar en esta tierra por 1,000 años (Apocalipsis 20:4). “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16, 17).

“Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:7b, 8).

¿Está usted listo para el retorno del Señor?

Dios siempre cumple Su promesa. El ha retardado Su venida para que así más y más gente se convierta y sea salvada. “No queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). ¡Pero El viene pronto! ¿Está usted listo: a vivir una vida santa y traerle otras personas a Sus pies? “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” (2 Pedro 3:10, 11).


HISTORIA 20. UN SEMILLA DE TRIGO

Juan 12:24-26

24De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Lo que significa morir

La muerte viene antes del poder de la resurrección. Esto fue así con Cristo y también se aplica a nosotros. El Apóstol Pablo nos mostró lo que significa morir por Cristo. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. . . . A fin de conocerle, y el poder de su resurrección” (Filipenses 3:7, 10a).

Muchas veces obedecer a Cristo significa que ciertos deseos personales deben morir. Pero cuando el yo muere, entonces el poder de Cristo en nosotros puede operar. Podemos reconocer así que nuestro viejo yo está crucificado con Cristo; nuestro nuevo yo vive por fe mientras caminemos en obediencia. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13). Deje que el Espíritu de Dios lo guíe a darse cuenta de lo que debe usted dejar morir en su vida: ¿Algún mal hábito, alguna mala actitud quizás? Cuando usted decida tomar eso por muerto y camine en obediencia, usted encontrará que el poder de Dios lo llevará en una nueva vida; “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).


HISTORIA 21. JESUS ENSEÑA POR MEDIO DE EJEMPLOS Y MANDAMIENTOS

Juan 13:3-17, 34, 35

3Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás des­pués. 8Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 10Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros lim­pios estáis, aunque no todos. 11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también ha­gáis. 16De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Algo para hacer

¿Cuáles fueron las dos cosas que Jesús enseñó por su propio ejemplo?

1 El dijo, “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he ___________ vuestros _____________; vosotros también debéis ___________ _______________ los unos a los otros” (versículo 14).

2. El dijo también, “Como yo os he _________, que también os ____________________________ unos a otros” (versículo 34).

El secreto de la felicidad

Jesús dijo que seríamos felices si seguíamos Su ejemplo y servimos a los otros. ¡Qué cuadro! ¡Ver al Creador arrodillado haciendo el trabajo de un siervo: lavando los pies de Sus discípulos! “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho seme­jante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo” (Filipenses 2:5-9a). Busquemos formas de servir a los demás, para satisfacer sus necesidades. Si hacemos esto, estaremos felices. Sirviendo y amando a los demás demuestra que somos verdaderos seguidores de Cristo, porque eso fue lo que El hizo por nosotros.


HISTORIA 22. CINCO PROMESAS MARAVILLOSAS

1. Juan 14:1-3, 6

1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lu­gar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

2. Juan 14:12

12De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará tam­bién; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

3. Juan 14:13, 14

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

4. Juan 14:15-17

15Si me amáis, guardad mis mandamientos. 15 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17e1 Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

5. Juan 14:27

27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

1. Jesús prometió preparar un lugar para aquellos que le siguen (Juan 14:1-3, 6).

2. Jesús prometió un poder mayor porque El iría al Padre. Su Espíritu viviente en los creyentes sería capaz de hacer cosas más grandes que las que Jesús pudo hacer como un hombre viviente en la tierra (Juan 14:12).

3. Jesús prometió un privilegio de oración mayor para aquellos que le pertenezcan (Juan 14:13, 14).

4. Jesús prometió una presencia mayor con cada discípulo. Cuando venga el Espíritu Santo, Jesús sería capaz de vivir en cada creyente, no solamente estar con ellos (Juan 14:15-1 7).

5. Jesús prometió una paz mayor que la que el mundo pueda dar (Juan 14:27). Necesitamos no tener miedo, porque “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Algo para hacer

A. Lea estos versículos nuevamente en forma muy cuidadosa como si Jesús estuviera hablándole directamente a usted. En un papel, escriba todas las cosas que Jesús le dice que El o el Espíritu Santo hará por usted.

B. Seleccione tres versículos de Juan 14, los que sean especiales para usted, y memorícelos. Escriba las referencias aquí: _______________________________________


HISTORIA 23. LA HISTORIA DE LA VID

Juan 15:1-11

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3Ya vosotros estáis limpios por la pa. labra que os he hablado. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6E1 que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

Permanencia en Cristo

Si recibimos perdón y limpieza y vida nueva de Jesús desde el momento en que confiamos en El, debemos de continuar viviendo por Su Espíritu a través de nuestra vida cristiana. Nunca debemos pensar que podemos vivir por nuestros propios esfuerzos y habilidades. Pablo dice, “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gálatas 3:3).

A veces Jesús tiene que purgarnos o “podarnos.” Esto significa que podemos pasar por tiempos de sufrimientos o pruebas. Pero El solo quiere hacernos más fructíferos. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

¿Qué significa fruto espiritual?

Pablo nos dice que “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, tem­planza (auto control)” (Gálatas 5:22, 23). Mientras le pide a Jesús que lo limpie y le ayude a crecer en Su Espíritu cada día de su vida, así su vida comenzará a producir más y más de estos hermosos frutos. Frutos de justicia incluye el tener un corazón agradecido y contento, tener un espíritu sumiso, trayendo otros a Jesús, entregándose al trabajo de Dios, no malgastando el tiempo, hablando de la Palabra de Dios abiertamente, y ver las contestaciones a nuestras oraciones.

Una advertencia muy seria

Si no permanecemos en Cristo, Jesús advierte, seremos echados fuera como pámpano, y secados y recogidos, y que­mados. Solamente quienes llevan frutos permaneciendo en Cristo son Sus discípulos (Juan 15:6, 8). El apóstol Judas nos recuerda “que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron” (Judas 5).

“Examinaos a vosotros mismos...que Jesucristo está en vosotros....“ (2 Corintios 13:5). Si tenemos las palabras de Jesús en nosotros, y obedecemos lo que El nos dice, permaneceremos en Su amor (Juan 15:10). Si sabemos que el Espíritu de Cristo está en nosotros no debemos de temer, porque su Santo Espíritu es una garantía y un seguro de que le pertenecemos. Recuerde que el amor es la prueba más importante. “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4:16b). ¡Cuánto le ama Dios! Viva en ese amor.


HISTORIA 24. ¡ESCOGIDO PARA SER SU AMIGO!

Juan 15:12-17

12Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a cono­cer. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17Esto os mando: Que os améis unos a otros.


HISTORIA 25. JESUS NOS ENSEÑA A ESPERAR PERSECUCION

Juan 15:18-25

18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborreci­do antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 20Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. 22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. 24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. 25Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

Juan 16:1-3,33

1Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. 2 Os expulsarán de las sinago­gas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. 3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. 

33Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Algo para hacer

1. El mundo aborrece a los cristianos porque ellos no son de este _______________(15:19).

2. Jesús dijo, “El que me aborrece a mí, también a mi ________________aborrece” (15:23).

3. Aun cuando Jesús había hecho muchas obras maravillosas durante su estadía en la tierra, el mundo no creyente había______________ y______________ a Jesús y a Su Padre (15:24).

4. En realidad, el mundo odia a Jesús sin____________ alguna (15:25).

5. Y aun viene la hora cuando cualquiera que os _______, pensará que rinde servicio a___________ (16:2).

6. Y harán esto porque no_____________ al Padre ni a mí (16:3)

7. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he______________ al mundo (16:33).


HISTORIA 26. JESUS ORA POR NOSOTROS

Juan 17:1-8, 11,15-26

1Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; 2como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 4Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. 6He manifestado tu nombre a los hombres que de! mundo me diste; tuyos eran, y me !os diste, y han guardado tu palabra. 7Ahora han conocido que todas !as cosas que me has dado, proceden de ti; 8porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. 11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy de! mundo. 17Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. 20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nos­otros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Jesús ora por usted

El profeta, Isaías, profetizó que el Mesías “habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores” (Isaías 53:12). El quiso dar vida eterna a todos los que le reciban (Juan 17:2).

Jesús también oró por Sus propios discípulos. Mucho antes El dijo a Pedro, “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:31, 32). Ahora nuevamente, justo antes de morir, Jesús rogó por Sus discípulos para protegerlos de Satanás. El también ruega por todo aquél que, en futuras generaciones, creyere en El a través del testimonio fiel de sus discípulos. El está rogando por usted!

El ruega constantemente por usted. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). Que maravilloso Salvador tenemos! Y, Oh, cómo ruega por nosotros para que seamos uno con El, y uno entre nosotros en amor! Que Sus oraciones sean contestadas en su vida y en su hogar en este mismo instante.

Más tarde, cuando Jesús estaba orando en Getsemaní, El preguntó a Sus discípulos, “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?” (Mateo 26:40). ¿Dedica usted parte de su tiempo diario para hablar con Jesús (orar) e interceder por el que se encuentra perdido y por Su cuerpo, la Iglesia? Que privilegio encontrarse con El en el “trono de la gracia” cada día de nuestras vidas! “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).


HISTORIA 27. JESUS TENIA PODER SOBRE SU VIDA Y SU MUERTE

Juan 10:17, 18

17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este manda­miento recibí de mi Padre.

Juan 19:4-11

4Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que enten­dáis que ningún delito hallo en él. 5y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre! 6Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo deli­to en él. 7Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mis­mo Hijo de Dios. 8Cuando Pila­to oyó decir esto, tuvo más miedo. 9Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. 10Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me ha­blas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? 11 Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

¿Podía Jesús morir?

¿Siendo Jesús realmente el Hijo de Dios, podían los hom­bres matarlo? Ningún hombre tenía poder sobre El. Solamente El podía escoger morir y volver a la vida.

Jesús dice a Pilato, “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos” (Juan 18:36). Jesús permitió ser arrestado por los judíos. Cuando fue arrestado, dijo, “¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo en­tonces se cumplirán las Escrituras, de que es necesario que así se haga?” (Mateo 26:53, 54). Los ángeles que ministraban a Jesús mientras El oraba en el jardín podían haber destruido a los soldados que lo arrestaron. Pero Jesús conocía el plan de Dios, el mismo que fue revelado en las Sagradas Escrituras.

Jesús mismo había dicho, “Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día” (Lucas 9:22). Como usted puede ver, Jesús murió porque esa era el plan de Dios desde la creación del mundo (Apocalipsis 13:8).

¡Este fue el maravilloso plan de Dios, que Jesús venciera la muerte! “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, el diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”(Hebreos 2:14, 15). ¿Tiene usted miedo a la muerte? ¡Jesús murió para salvarlo! ¡Sí, Jesús escogió entregar su vida por usted!


HISTORIA 28. JESUS ES CRUCIFICADO Y SEPULTADO

Juan 19:17, 18, 30-37

17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Cala­vera, y en hebreo, Gólgota; 18y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 30Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. 31 Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. 32Vinieron, pues, los sol dados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 33Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. 34Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 35 Y el que lo vio da testi­monio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. 36Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Juan 19:40-42

40Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepul­tar entre los judíos. 41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. 42Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

La muerte de Cristo no fue un accidente

La clave para comprender la Biblia es darse cuenta que todas las Escrituras están centradas en Cristo. “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:27). Jesús sabía que “era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44). “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:45-47).

¡Qué maravilloso es el plan de Dios! Si usted tiene una Biblia, estudie las siguientes Escrituras y vea cómo Dios le dijo al mundo Su plan en las Escrituras y cómo Jesús cumplió con ese plan. (Estas son solamente unas pocas de las 300 profecías concernientes a la primera venida de Jesús.)

¡Satanás tomó prisionera la creación de Dios, pero Dios tenía listo un plan de rescate, y ese plan de rescate funcionó! ¡Todo aquel que quiera ser rescatado puede ser librado de la servidumbre de Satanás en este mismo instante!

PLAN DE DIOS PARA JESUS        PROFECIAS      CUMPLIMIENTO

“Simiente de una mujer” prometida     Génesis 3:15         Gálatas 4:4
“Simiente de Abraham” prometida      Génesis 18:18       Hechos 3:25
Nacimiento en Belén                           Miqueas 5:2          Mateo 2:1
Nacido de una virgen                          Isaías 7:14            Mateo 1:18
Ministerio en Galilea                           Isaías 9:1, 2           Mateo 4:12-16
Sería un profeta                                  Deut. 18:15           Juan 6:14
Sería un sacerdote                              Salmo 110:4          Hebreos 6:20
Sería un rey                                        Isaias 9:7               Juan 18:36, 37
Rechazado por los judíos                    Isaías 53:3            Juan 1:11; 5:43z
Entrada triunfal                                   Zacarías 9:9           Juan 12:13-15
Traicionado por un amigo                    Salmo 41:9           Marcos 14:10
Vendido por 30 piezas de plata           Zacarías 11:12       Mateo 26:15
Acusado por falsos testigos                 Salmo 27:12          Mateo 26:60, 61
Callado cuando es acusado                 Isaías 53:7             Mateo 26:62, 63
Escupido y golpeado                           Isaías 50:6             Marcos 14:65
Crucificado con pecadores                  Isaías 53:12            Mateo 27:38
Traspasarán sus manos y sus pies        Salmo 22:16           Juan 20:27
Burlado e insultado                              Salmo 22:6-8         Mateo 27:39, 40
Se le da de beber vinagre                    Salmo 69:21           Juan 19:29
Ora por sus enemigos                          Isaías 53:12            Lucas 23:34
Costado herido                                   Zacarías 12:10         Juan 19:34
Ningún hueso sería quebrantado          Salmo 34:20            Juan 19:33
Sería sepultado con los ricos                Isaías 53:9              Mateo 27:57-60
Su resurrección                                   Salmo 16:10            Mateo 28:9
Su ascensión                                       Salmo 68:18             Lucas 24:50, 51

(Para conocimiento de una historia completa sobre la muerte de Jesús, lea Mateo 26 y 27; Marcos 14 y 15; Lucas 22 y 23; Juan 18 y 19; Isaías 53; y Salmo 22.)


HISTORIA 29. JESUS RESUCITA

Juan 20:1-9

1El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al se­pulcro; y vio quitada la piedra de! sepulcro. 2Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro a! Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 3y salieron Pedro y el otro dis­cípulo, y fueron al sepulcro. 4Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5y bajándose a mi­rar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 6Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 7y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. 8Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 9Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.

Por qué la resurrección es tan importante

Job hizo esta pregunta mucho tiempo atrás, “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” (Job 14:14). Esta fue su feliz contestación: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25, 26). Sí, porque El vive, también nosotros viviremos (Juan 14:19).

“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros” (2 Corintios 13:4).

Todo el mensaje del evangelio fue condensado por Pablo en dos versículos: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, con­forme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3, 4). Si no fuera por la resurrección de Jesucristo, no tendríamos nada qué predicar. No tendríamos esperanza, estaríamos todavía vi­viendo en nuestros pecados y condenados a muerte ¡Pero, gloria a Dios, Jesús está vivo, y El puede vivir en usted! “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).

Ahora debemos vivir para El

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:14, 15). Estábamos muertos en nuestros pecados cuando Cristo murió por nosotros, ahora estamos vivos para Dios. Somos una nueva creación en El. ¡No debemos vivir esta nueva vida para nosotros mismos, sino para El! Usted ya no es dueño de sí mismo. “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20).


HISTORIA 30. JESUS APARECE A MARIA

Juan 20:11-17

11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó pa­ra mirar dentro del sepulcro; 12y vio a dos ángeles con vesti­duras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Por­que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que esta­ba allí; mas no sabía que era Jesús. 15Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). 17Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

Jesús respeta a las mujeres

Tanto en las horas de tragedia oscura como en las de gozo radiante, Jesús mostró Su respeto por las mujeres. Durante la agonía de Su crucifixión Jesús habló muy tiernamente a Su madre y la dio al cuidado de Su amado discípulo, Juan (Juan 19:26, 27). Ahora, en el triunfo de Su resurrección, El escoge aparecer primero a una mujer—la otra María.

Las mujeres de Dios, que confían en Dios y llevan consigo el ornamento de un espíritu afable y apacible son “de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:4). Cuando Dios hizo al hombre a Su imagen, El los creó hombre y mujer a su semejanza (Génesis 1:27). En cosas espirituales Dios les dio tanto al hombre como a la mujer la misma oportunidad de venir a Cristo y recibir la misma herencia. “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina...“ (2 Pedro 1:4). “No hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28b).

Dios honra tanto a las mujeres que ordenó a los esposos amar a sus esposas así como Cristo amó a la iglesia y dio Su vida por ella (Efesios 5:25). “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama” (Efesios 5:28). Dios ama la unión y armonía perfecta entre el esposo y su esposa. El odia el divorcio. “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio. . .“ (Malaquías 2:16). “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes sin­tiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:2, 3).


HISTORIA 31. JESUS SE APARECE A SUS DISCIPULOS

Juan 20:19-22

19Cuando llego la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. 20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Algo para hacer

¿Qué dijo Jesús? Llena los espacios en blanco.

1. “_________ a vosotros” (versículo 19).

2. “Como me envió el Padre, así también_______________ “(versículo 21).

3. “__________________ el Espíritu Santo”(versículo 22).


HISTORAI 32. UN DISCIPULO INCREDULO CREE

Juan 20:24-29

24Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26Ocho días después, esta­ban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puer­tas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Una bendición especial

Jesús dice que usted tiene una bendición especial si cree en El aún cuando usted no lo ha visto con sus ojos. Hoy en día conocemos a Jesús por Su Espíritu que vive en nosotros. También lo conocemos por las palabras que nos habla a través de la Biblia.

Un día lo veremos. “Pero sabemos que cuando él se mani­fieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2b). “Bienaventurados los de limpio corazón, por. que ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él” (Apocalipsis 1:7). ¿Cuando vea a Jesús, estará usted contento o triste? ¡Si Jesús es su Señor y Dios, como lo fue para Tomás, estará usted feliz!


HISTORIA 33. JESUS PUEDE PROVEER

Juan 21:2-6, 9-12, 15-17

2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pesca­ron nada. 4Cuando ya iba ama­neciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12Les dijo Jesús: Venid, comed....

15Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. 16Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. 17Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Venga y coma

¡Qué bello cuadro el de Jesús invitando a cenar! Jesús guió a Sus discípulos al lugar de provisión abundante. ¿Está usted hambriento y sediento de justicia? Jesús dice, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).

Venga a Su presencia cada mañana para un desayuno espiritual, alimentándose de Su Palabra, que satisface el alma. El Señor, su Dios, quien lo sacó de la servidumbre, le dice a usted, “Abre tu boca, y yo la llenaré(Salmo 81:10b).

Si usted pertenece a Cristo, usted tiene otra invitación maravillosa para “venir y comer”. Antes de que Jesús regrese a esta tierra como REY DE REYES y SEÑOR DE SEÑORES, Su unión eterna con todos los creyentes será celebrada con un banquete de bodas.

Juan dice, “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos” (Apocalipsis 19:7, 8). ¿Está usted prepa­rado para esa llamada a la cena? Recuerde, no podemos usar nuestra propia justicia. Ante los ojos de Dios “todas nuestras justicias (son) como trapo de inmundicia” (Isaías 64:6). Jesús mismo es la única vestidura de justicia que nos hace aceptables para esa maravillosa fiesta de las bodas. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21). ¡Qué intercambio más maravilloso! ¡El tomó nuestros peca­dos y nos dio Su justicia!

Apacienta mis ovejas

Después que Jesús lo alimenta a usted, El quiere que usted alimente a otros. ¿Ha sido usted alimentado en su alma con este estudio de la Biblia sobre Juan? Entonces usted debe de compartir con otros lo que Dios le ha dicho. “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, ...siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2, 3). Podemos bendecir a otros compartiendo la Palabra de Dios con ellos y siendo un ejemplo para ellos.

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he man­dado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días...”(Mateo 28:20).


Respuestas a las preguntas

Abajo se encuentran las respuestas a las preguntas de este Estudio Bíblico de Juan para que pueda verificar su estudio y de esa manera conocer las respuestas correctas. Consulte esta página sólo hasta después de que haya contestado todas las preguntas.

Página 4

1. Dios                
2. con Dios             
3. la vida            
4. las tinieblas    
5. Juan               
6. los suyos             
7. hijos de Dios  
8. sangre, carne, varón, Dios
9. carne
10. entre nosotros
11. plenitud, gracia, gracia
12. Hijo

Páginas 8, 9

1. voz, desierto
2. Enderezad, camino
3. después, antes
4. Cordero, Dios, pecado, mundo
5. Israel
6. paloma, Espíritu Santo

Página 14

1. Haced todo lo que os dijere.
2. hasta arriba

Páginas 21, 22

1. principal, noche                
2. maestro         
3. naciere de, nuevo               
4. agua, Espíritu             
5. carne                  
6. espíritu               
7. Moisés, serpiente
8. amó, pierda, vida
9. condenar, salvo
10. condenado, ha creído
11. tinieblas, luz, malas, condenación
12. verdad

Páginas 28, 29

1. cansado del camino
2. Dame de beber.
3. Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
4. agua viva
5. Cualquiera que bebiere del agua de pozo, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que Jesús da no tendrá sed jamás.
6. Elia tuvo cinco maridos, con quien ahora vivía no era su marido.
7. adorar
8. en espíritu y en verdad
9. dejó su cántaro, fue a la ciudad, y habló de Jesús
10. que haga la voluntad del que enviaste, y que acabe su obra.
11. el Salvador del mundo, el Cristo

Página 34 

1. 38 
2. sano
3. Levántate, anda
4. no peques más
5. (a) quebrantaba el día de reposo (b) igual a Dios

Página 42

1. permaneciereis, discípulos 
2. verdad 
3. esclavo 
4. Hijo
5. amaríais
6. Dios
7. voluntad, conocerá

Páginas 44, 45

1. Jesús 
2. los vecinos 
3. los fariseos 
4. sus padres
5. el hombre ciego
6. Jesús
7. el hombre ciego

Página 61

1. pies, lavaros, pies
2. amado, amáis

Página 67

1. mundo 
2. Padre 
3. visto, aborrecido
4. causa
5. mate, Dios
6. conocen
7. vencido

Página 77

1. Paz
2. yo os envío.
3. Recibid


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The Bible text used is from the New King James Version unless indicated as KJV.  Copyright 1979, 1980, 1982, Thomas Nelson Inc., Publishers. Used by permission.
Cover painting by John Steel, published by Pacific Press. Used by permission.


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